4 de agosto de 20265 min

Mi problema con la chica lápiz cigarrillo

Cuando una broma se convierte en tu nueva identidad, las consecuencias resultan más graves de lo que parecen.

Un lapiz cigarrillo

Sé que un día pensaste que era gracioso. Engañaste a todos, tuviste que darle explicaciones a tu madre, decirle que ese no era un cigarrillo. —¡Mamá, es solo un lápiz, no he estado fumando!

Juraste y perjuraste que no era así, pero el daño ya estaba hecho. La sesión de fotos se hizo un escándalo. Todo el mundo te miró como la chica de los cigarrillos y, para sorpresa de muchos, quienes esperaban unas explicaciones más elaboradas para aclarar la historia y mitigar los fuegos, se llevaron la sorpresa: no solo no te retractaste ante tus persecutores, sino que decidiste cambiarte el nombre.

A un paso de la broma, ya estabas en una oficina legal. A partir de ahora, tu nombre oficial ya no era Migón; eso ya era parte del pasado. Nuevo nombre, nuevo hombre, dijiste, aunque eras chica, pero sabías que ese dicho rimaba.

Te sentiste como un nuevo individuo y ahora querías que el mundo lo supiese. Estabas harta de las tonterías y de que nadie te tomase en serio. Cambiarte el nombre era el punto y aparte; ahora todos sabrían que hablabas en serio.

¿Por qué decidiste convertirte en la chica lápiz cigarrillo? Aún no lo entiendo. ¿Será que estás un paso delante de mí y quieres jugar el juego de las asociaciones inverosímiles?

Eso ya no importa. Llamaste a los de la imprenta, a los muchachos de publicidad y al padre Jacobo para que preparase un bautizo. Tu nuevo inicio tenía que ser espectacular. La gente incluso te clamaba que te hicieses un canal de YouTube; ahora querían verte más que nunca.

Ellos querían que te grabases, hicieses videoblogs divertidos paseando por la ciudad, pero cuando entraron, esa emoción se disipó. Tragaron saliva y te alabaron aunque fuese mentira. No tengo objeciones con tu canal. Quizá no deberías quejarte de que te llamen sosa. Camuflas tus prácticas de tomas de cámara por contenido y llamas a quienes lo critican "faltos de atención". Es gracioso: yo solía llamar a la gente que no miraba los memes que le enviaba de la misma manera: faltos de atención.

Yo debería hacer lo mismo. Ese será desde ahora el lema de esta página: ¡QUIEN SE NIEGUE A LEER ESTOS TEXTOS ES PORQUE SEGURO TIENE UN PROBLEMA MENTAL!

Es gracioso, aunque genuinamente no es mi verdadero problema contigo. Mi problema es que no escribas títulos tan geniales como los míos. ¿Por qué no puedes comenzar tus oraciones con mayúsculas como cualquier persona que haya cursado la escuela primaria? Lo siento, no es ofensa; creo que es normal hablar así, soy yo el anticuado.

Solo quiero terminar mi mensaje con una cosa: es mi advertencia. Sé que quizá no la escucharás, pero gente como tú ya ha querido vivir ese mundo, y los he visto caer.

No quiero que eso ocurra contigo. Renacen nuevos hombres, dejan su antiguo cuerpo y renacen como uno nuevo. Dejan su cuerpo, pero hay uno que acecha a quien osa de tal delito.

Él era alguien como tú; decidió cambiar su nombre, su nombre de pila parecía demasiado aburrido. Su nuevo nombre, "Impulso", acabó en titulares sin descanso. La gente lo llamaba sin cesar, hasta que hubo alguien que usurpó su trono.

Un nuevo hombre que decidió renombrarse como "Barco Basurero" acaparó los focos y enterró en un pozo profundo a quien alguna vez gozó de toda la fama y la atención.

Cuidado de aquel viajero del tiempo, pues ante todo pronóstico fue capaz de lo imposible. Tiene una máquina del tiempo y persigue a quienes deciden usurpar su nombre en todas las dimensiones.

¿Cuánto durará tu reinado, lápiz cigarrillo? ¿Mirarás desde siempre por las ventanas sabiendo que hay quienes buscan apagarte?

Solo sé que ahora tu cambio es irremovible. Hasta el último día de tu vida, serás para siempre la chica lápiz cigarrillo. Muchos intentamos que te retractaras, pero nada hizo efecto.

Es clara una cosa a este punto: ya no hay marcha atrás. La notaría hizo registro de tus peticiones. En tu funeral, tu lápida tendrá forma de un cigarro; todo es un plan. La gente se pregunta la razón; pensará que era fumadora. Todos estarán equivocados. No, no; en realidad, secretamente era un lápiz, era el lápiz cigarrillo.


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